-Claro¿Y cómo se ha enterado ella?-le digo evitando su mirada, recordando que me había dicho que está enamorado de Melie, me resulta repulsivo.
-Con esto, bueno antes servía-dice sacando un pequeño y extraño espejo roto, y su gemelo seguramente lo tendrá ella-Lo rompí en cuanto se lo dije…para que no rastreara Lylith.
-Pues chico, deberías haberlo dicho antes, Guardias- los llama por tercera vez en un día mi padre- a la mazmorra-dice señalando a Brian.
Brian me mira, y se acerca voluntariamente a los guardias y me mira por última vez a los ojos antes de que lo saquen y cierren la puerta. Me siento en el sofá con un suspiro.
-¿Qué ha pasado mientras estaba inconsciente hija?-dice mirándome preocupado.
-Melie me ha hablado-digo seriamente- muy pronto me enfrentaré a ella padre.
-Ha llegado la hora-dice levantándose de golpe del sofá, pero, la hora ¿de qué?
-Voy a darte mi poder, y no me digas que no, lo necesitas-dice mirándome a los ojos, pero me he quedado sin palabras por lo que únicamente asiento con la cabeza.
-Bien, acércate-dice, me levanto del sofá y le cojo de la mano, como debe de hacerse.
-Kya, sangre de mi sangre, hija mía ¿aceptas estos poderes que yo te entrego?-dice iniciando el conjuro.
-Sí Nelson, acepto tus poderes y toda la responsabilidad que acarrean-digo siguiendo el conjuro.
-Sea pues-dice cerrando los ojos y concentrándose. Pues es un conjuro muy complicado, que debe de formar él, sin mi ayuda.
-Haré buen uso de ellos-digo finalizando el conjuro cuando él abre los ojos y empiezo a sentir ése poder, como el que me pasó Lylith...pero mucho más.
-No lo dudo mi niña-dice dándome un gran abrazo una vez acaba.
-Te quiero papá-digo abrazándole también.
-Mantendremos esto en secreto, pues no quiero alarmar a los ciudadanos de Lylith, aunque claro, se lo puedes contar a Carol y a Arturo-dice guiñándome un ojo.
-Gracias de nuevo papá-digo sonriendo con felicidad, saliendo de la estancia.
Pero no me dirijo a mis aposentos, me dirijo a las mazmorras.
-¿Quién va?-dice el hombre que las custodia.
-Kya-digo simplemente.
Como respuesta, abre la puerta, dejándome pasar.
-¿En qué celda se encuentra Brian?-le pregunto.
-La quinta a la derecha del segundo pasillo-dice el hombre entregándome una gran llave y sentándose en una banqueta.
-Gracias-digo dirigiéndome hacia allí.
Levanto una temblorosa mano con llave a la cerradura de su celda, pero me detengo, he de tranquilizarme, estoy hiperactiva tras el traspase de poderes.
Cuando me deja de temblar, abro la puerta, entro rápidamente y cierro la puerta detrás de mí.
-Brian-digo a modo de saludo.
-Hola-dice simplemente, tras el que sigue un incómodo silencio.
-Toma-digo rompiendo finalmente el frío hielo que había entre nosotros, y le dejo un poco de comida, que le he pedido antes a la cocinera, ya que aquí en el calabozo, no dan casi de comer.
-Gracias-dice levantándose del suelo, se acerca a mí y coge la comida, pero no se aleja y se queda mirándome-Kya…lo siento.
-Tranquilo, no pasa nada-digo apartándole la mirada, porque la verdad, casi no evito que mate a mi padre, me había quedado paralizada, como…aquél día.
-Es que es como si os hubiera traicionado…y me siento muy mal, yo no podía controlar mi cuerpo-dice mirando al techo- pero aún así tenía conciencia de qué hacía Melie con mi cuerpo, lo que te decía ella, y claro, lo que tú le contestabas…
Me pongo tensa, es cierto, recuerdo de repente.. él en un momento, susurró mi nombre.
-Bueno da igual, seguiré entrenando…hasta que me vea capaz de derrotarla-digo mirando la pequeña ventana de la celda, casi da claustrofobia aquí dentro.
-Kya-dice dando un paso hacia mí, estando un poco más cerca- te dije que quería a Melie…pero creo que ese sentimiento se ha esfumado después de lo que ella ha hecho conmigo…y ha sido reemplazado por otro mejor aún, otro que aunque antes la quería a ella, también existía este sentimiento-dice mirándome a los ojos, muy fijamente...vale, esto era lo último que esperaba que me dijera.
-Bueno, he de irme pues me están esperando…intentaré que te saquen pronto de aquí-digo, pues me he quedado sin palabras y no sé qué decirle
-Espera-dice él rápidamente. Me giro, y me encuentro con su intensa mirada-Gracias por la visita-dice de repente sentándose de nuevo sobre la incómoda cama de la celda.
-No hay de qué-respondo sonriendo a mi pesar y salgo de la celda.
Bueno, cómo pasa el tiempo, he estado con él en la celda una 1 hora, al salir, una vez entregada la llave claro, veo que ha empezado a anochecer. Me dirijo al comedor, pensando en todo lo que ha ocurrido este día, la verdad qué rápido puede cambiar mi vida, en unas pocas horas.
Entro al comedor y veo sentados a Carol y a Arturo, esperándome para cenar.
-Hola-les digo sentándome al lado de Carol.
-Hola perdida-dice riéndose Arturo.
-¿Qué te ha pasado? Has estado desaparecida hoy-comenta Carol empezando a comer el guiso de buey que han cocinado hoy.
-Luego os explico después en mi habitación, ¿vale? Es que tengo hambre y no quiero que se enfríe-digo provocando una risa general
-Vale comilona-dice Carol.
La cuestión es… ¿Qué pensarán?